La importancia de compostar

Compostar no es sólo producir nuestro propio abono, es reducir la cantidad de nuestros residuos, y valorizarlos consiguiendo darles otra vida.
Todos hemos oído alguna vez hablar del famoso cambio climático. (((Si habéis visto las noticias últimamente habréis oído que ahora se está celebrando la cumbre en París, para llegar acuerdos para paliar el cambio climático. Si estáis un poco más metidos en el tema, sabréis que el mes pasado se aprobó el nuevo Plan de residuos en España.))))

Los que trabajéis o tengáis como afición la agricultura, es fácil que hayais abonado con vuestro compost. Y si no lo habéis echo conocéis el ciclo del compost.
Después de este tocho de introducción, os cuento cómo está todo relacionado para que lo entendáis :

La acción del ser humano ha provocado y agrava el cambio climático.

La ambición del ser humano hace que cada vez queramos tener mas cosas, sin preocuparnos el impacto que esto supone para la naturaleza.

No nos preocupamos del daño que provocamos a la naturaleza, ni de que los recursos de la naturaleza son limitados.

La esperanza de vida es mayor. La población mundial sigue creciendo imparable. Cada vez se necesitan más recursos para la sostenibilidad de la vida humana.

Todos queremos móvil. Todos queremos coche. Todos queremos más de una televisión en casa para no discutir por el mando. Todos queremos todos queremos, TODOS QUEREMOS TODO.

Y no nos damos cuenta de que todo tiene un coste. Un coste no económico, todo tiene un valor.

Muchas de las cosas que tenemos o codiciamos, están fabricadas con materiales no renovables y no le damos importancia. Cada móvil que cambiamos cada año, está fabricado con metales no renovables, conseguidos en yacimientos que algún día se acabarán. Ese día está cada vez más cerca, porque cada vez se venden más móviles, y más móviles viejos se quedan olvidados en el cajón o tirados a la basura con el resto de desperdicios, con lo que esos materiales se pierden.

Y quien dice un móvil dice una televisión dice una impresora o cualquier cosa, cualquier cosa como un coche.
Pero lo de los coches es peor porque además del gasto de recursos que supone para fabricarlo, gasta recursos no renovables para hacerlo funcionar (me refiero al petróleo porque los coches eléctricos todavía son minoría). Y para rematarlo, los humos son nocivos para la salud humana, para el planeta, para la capa de ozono… para todo. Pero por favor, como vamos a coger el transporte urbano o vamos a hacer ejercicio haciendo nuestro trayecto andando o en bicicleta, en la sociedad que vivimos eso sería una deshonra, igual que no tener un coche grande, caro y bonito, lo de útil puede ser prescindible mientras ostentemos la clase social que no tenemos.
Gastar gastar gastar. Comprar tirar comprar tirar. Nuestras acciones tienen su impacto en el planeta, llamémosle cambio climático o impacto ambiental. Es aquí donde por fin entra el compost.
El ser humano está gastando los recursos, y con ello producción residuos. La población crece, los recursos disminuyen y los residuos crecen. Habrá que hacer algo.

El Plan estatal de residuos deja mucho que desear,  demasiada gente que quiere mantener sus beneficios económicos aunque ello suponga acabar con el planeta. Pero no entraré en política  que no me gusta y me cabrea. A lo nuestro que es el medio ambiente.

Los residuos tienen varios destinos :

Podemos reutilizar lo que vayamos a tirar, dándole otro uso.

Podemos reciclarlo, para que las empresas especializadas le den una nueva vida.

Podemos incinerarlo para reducir el peso de la cantidad de residuos que generamos (incineración controlada, pero que provoca gases nocivos).

Podemos valorizarlo produciendo biomasa o compost, produciendo con ello energía o abono.
Nuestros residuos vegetales, tanto los que se producen en el huerto como los que se producen en las plantas de casa. Dentro de los restos vegetales que se producen en casa, también engloba los restos de las verduras que vayamos a cocinar, los restos de las ensaladas que vayamos a preparar, las frutas que consumamos,etc. Todo esto podemos convertirlos en compost.

Reduciremos así nuestra bolsa de basura que enviamos a vertedero, porque produciremos menos residuos.

Conseguiremos un abono muy bueno porque estaremos devolviendo a la tierra los nutrientes que le hemos cogido “prestados”.

Evitaremos la quema de residuos vegetales, (opción muy común en los huertos), de manera que no generaremos gases contaminantes.

Ahorraremos dinero porque no tendremos que comprar abonos, o compraremos menos, reduciendo así la cantidad de envases que se fabriquen y ahorraremos al planeta ese gasto de producción de lo que ya no compramos.

A este compost podemos añadirle los excrementos de nuestros animales, gallinas etc.

Podemos añadirle los posos de café que es buen abono, y también lo retiramos del camino del vertedero. Sean nuestros posos o los posos del café del bar que vamos toda la vida.

Como vemos, producir nuestro compost es una manera de darle futuro al planeta.

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