Hace bastante tiempo que me ronda una idea de como será el futuro en nuestro planeta.

Ahora vivimos felices y despreocupados ( yo no que soy una agonías, pero el mucho por ciento de la sociedad si que vive así).

Nos importa poco el futuro, el futuro en general. Nuestro futuro personal, el futuro de nuestra familia, nuestro país, nuestro planeta. Somos seres egoístas ( quien me lo niegue que piense en la teoría de la evolución de Darwin, y en el instinto de supervivencia del inconsciente de Freud), si hay un agujero en nuestro camino, primero miraremos de no caer nosotros, luego si eso pondremos un cartel para avisar, o nos preocuparemos de que no caiga el siguiente que vaya a pasar por allí, pero siempre miramos primero de no caer nosotros. Es el inconsciente, que le vamos a hacer.

Necesitaba de un prólogo así para empezar el artículo en sí sobre nuestro futuro.

Como digo nos importa poco el futuro. La gente recicla, quiero pensar que cada vez más para no desanimarme. Pero soy consciente que mucha gente sigue sin hacerlo, es reacia a ello porque sólo ve en ese proceso que los grandes amasan fortunas gracias a nuestro trabajo voluntario. Y realmente la fortuna más grande por decirlo de alguna manera, la gana el planeta, destruyéndolo menos.

Somos egoístas y sólo nos preocupamos del tiempo que vamos a pasar nosotros en la tierra. Nos importa poco que dentro de 200 años suban las temperaturas y suba el nivel del mal, con la consiguiente necesidad de reducir la cantidad de terreno de tierra firme habitable bajo la inundación. Nos da igual que por talar las selvas para construir nuestros muebles baratos, o fabricar productos alimentarios, se extingan razas animales.  Hay muchos animales en el planeta, uno más uno menos que más da pensamos.

Es un error muy grande. Todo está conectado y todo acto tiene consecuencias. Si desaparece una especie la cadena alimentaria y evolutiva se ve modificada artificialmente. Pero que felices somos con nuestros trofeos colgados en el salón, o cuanta fe tenemos en los mejunjes de las vísceras de aquellos animales que sólo quedan 400 en todo el planeta.

Cuando una especie se extingue, no sale la noticia en la televisión, ni en los periódicos. Y si sale, aparece una pequeña reseña en una esquina prácticamente invisible, cuando realmente debería ser una noticia de primera página porque cada extinción es un desastre para el planeta.

Nos da igual lo que les pase a las generaciones venideras. Seamos sinceros, nos da igual también lo que les pase a nuestros hijos, porque si de verdad nos importaran tendríamos más miramiento con nuestras acciones. Mientras yo esté a salvo que más me da el futuro. Mientras siga existiendo petróleo para conducir mi coche para ir a por el pan a la calle de al lado, que más me da lo perjudicial que sea esto para el planeta, que más me da que las generaciones venideras no tengan petróleo, ya inventarán algo. Y todo así.

 

La gente no se da cuenta, o no se quiere dar cuenta, de que el futuro es mañana ya, el futuro tan negro que nos acecha si seguimos así, no es para las siguiente generaciones cuando nosotros estemos ya muertos. Si seguimos así, no habrá siguientes generaciones para heredar los restos que dejemos del planeta.

 

Mucha gente, muchísima más de la que me gustaría, este tema le da igual. Y si empieza a leer este artículo me tacharán de tonta, agorera, exagerada, ecologista de m*****… he tenido que escuchar muchas cosas durante mi vida. No me importan ya.

Pero se que otra mucha gente leerá este post y se sentirá identificada con lo que digo.

 

Desahogándome me he desviado un poco del tema principal que quería desarrollar en este post, la obligación de supervivencia del reciclaje en el futuro. Lo dejaré para el siguiente, pues lo que he contado en este artículo también me rondaba tiempo en la cabeza, y sentía necesidad de compartirlo con el mundo.

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